Jeff Buckley – “Lilac Wine”

En Noviembre de 1997, por trabajo, tuve que pasar un mes entero en un pueblo perdido de la costa oeste de la península de Florida, Sarasota; pueblo que años después se haría famoso por ser el lugar donde se encontraba George W. Bush mientras se estrellaban los aviones contra las Torres Gemelas; pero eso es otra historia. El caso es que Sarasota tenía poco o nada que ofrecer como distracción en las tardes/noches de Noviembre de 1997, con la excepción de dos cosas: la primera un bar con música en directo dos noches por semana, The Gator Club, donde podías oír Blues y tomar cerveza; y la segunda un tienda de discos de primera y segunda mano, Boogie Woogie, tristemente cerrada hace unos años. La gran mayoría de las tardes, ya que los americanos tienen la sana costumbre de acabar su jornada laboral a la hora marcada, no dos horas después, antes de volver al hotel pasaba un par de horas rebuscando en los cajones de Boogie Woogie, aquello era una mina había un montón de discos imposibles de encontrar en España, desde The Kinks a novedades a 5$, una pasada. Al tercer día de pasar por allí el dependiente ya me tenía calado, mis gustos musicales (heterogéneos, siendo finos; eclécticos, pretendiendo ser intelectual; difusos, siendo realista) y una procedencia rara (cuando le dije que no era sudamericano sino español, “ya sabes, de Europa”, el chaval lo flipó bastante, “What the fuck are you doing here?” vamos, traducido, “¿Qué coño haces en este poblacho de mierda?”) . El caso es que después de ver los discos que estaba comprando va y me suelta:

– “ya conoces a Jeff Buckley, ¿verdad?”
– “pues no”
– “llévatelo y si no te mola mañana me lo traes”.
Por supuesto volví al día siguiente a pagar los 5.99$ que valía el “Grace” de Jeff Buckley, lo que sirvió para que me contara la historia de su muerte, ocurrida unos meses antes, quien era su padre, y lo grande que era el disco. También hablamos sobre nuestras preferidas del disco, mientras el se inclinaba por “Last GoodBye”, la mía desde el primer momento fue “Lilac Wine”, y aunque el “Grace” no tiene desperdicio alguno y hay maravillas como la versión del “Hallelujah” de Leonard Cohen o “Dream Brother”, todavía hoy, quince años después, “Lilac Wine” sigue siendo mi favorita. Por algo será.


Lilac Wine

I lost myself on a cool damp night
I gave myself in that misty light (small g)
Was hypnotized by a strange delight
Under a lilac tree
I made wine from the lilac tree
Put my heart in its recipe
It makes me see what I want to see (may be better to say “What I wanted to see”
and be what I want to be
When I think more than I want to think
I do things I never should do
I drink much more than I ought to drink
Because it brings me back you…

Lilac wine is sweet and heady, like my love
Lilac wine, I feel unsteady, like my love
Listen to me… I cannot see clearly
Isn’t that she coming to me nearly here? (is coming)
Lilac wine is sweet and heady, where’s my love?
Lilac wine, I feel unsteady, where’s my love?
Listen to me, why is everything so hazy?
Isn’t that she, or am I just going crazy, dear?
Lilac Wine, I feel unready for my love,
feel unready for my love.

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